El juez indaga si el Santander pagó a Ausbanc por su retirada del ‘caso cesiones de crédito’

► La pista la ha ofrecido un antiguo abogado que participó en la acusación popular contra Botín que acabó provocando su imputación por la comercialización de cesiones de crédito
El juez indaga si el Santander pagó a Ausbanc por su retirada del 'caso cesiones de crédito'
El juez indaga si el Santander pagó a Ausbanc por su retirada del ‘caso cesiones de crédito’

Redacción Central, 21 abril 2016 (CERES TV)

La investigación sobre las presuntas extorsiones de Manos Limpias y Ausbanc va a extenderse hasta el año 1999. El instructor de la operación Nelson, el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, dispone de indicios que apuntarían a que la falsa asociación de consumidores pudo cobrar del Banco Santander a cambio de retirarse como acusación en la causa de las cesiones de crédito, el escándalo que sentó en el banquillo a Emilio Botín y por el que el ya fallecido presidente de la entidad financiera estuvo a punto de ser condenado.

Según informa hoy El Confidencial que cita fuentes cercanas al caso, la pista clave la ha ofrecido un antiguo abogado de Ausbanc y Manos Limpias que ha confirmado a este diario que está colaborando con los investigadores para reconstruir el origen de la trama. El testimonio de este letrado es especialmente relevante, porque participó en el caso de las cesiones, un procedimiento por el que Botín, otros tres directivos del Santander y 28 clientes de la entidad fueron procesados por la comercialización incluso entre fallecidos de un producto financiero que generó un fraude a Hacienda de al menos 48 millones de euros.



Sin embargo, el banco rechaza tajantemente que la retirada de Ausbanc fuera el resultado de un pago. “Santander niega que se produjera cualquier tipo de acuerdo con Ausbanc para que retirara la acusación popular que ejerció en el caso de las cesiones de crédito, retirada que se produjo después de las de Hacienda Pública y la Fiscalía”, ha recordado un portavoz de la entidad a El Confidencial.

La orden que lo cambió todo

Los investigadores consideran que el caso de las cesiones fue el punto de inflexión que catapultó la carrera delictiva del presidente de Ausbanc, Luis Pineda.

La asociación logró personarse en el procedimiento en los primeros meses de 1999. En contra del criterio de la Fiscalía, Ausbanc pudo acreditar la responsabilidad de los directivos del Santander en la trama y negó que las presuntas irregularidades hubieran prescrito. Sin embargo, en el verano de ese mismo año, solo unos meses después de convertirse formalmente en acusación, Ausbanc cambió sorpresivamente de criterio.

El antiguo abogado de la agrupación contó a los investigadores que un día, sin que existiera ningún tipo de motivación jurídica, Pineda le ordenó que dejara de acusar a Botín e iniciara los trámites para salir del proceso. La orden iba en la dirección contraria de todo lo que Ausbanc había defendido hasta ese momento e incluso podía perjudicar a los consumidores a los que supuestamente representaba, pero el letrado explicó a los agentes que no tuvo más remedio que obedecer al que entonces era su jefe.

El giro provocó asombro entre el resto de partes personadas y fue recogido por los medios de comunicación que seguían el caso. El 17 de junio de 1999, ‘El País’ informó de que Ausbanc había retirado la acusación alegando que los hechos que provocaron la imputación de Botín por delito fiscal “no son constitutivos de acción típica alguna”. La asociación también argumentó que la situación tributaria del banco estaba “absolutamente regularizada” y solicitó el “sobreseimiento libre por la aplicación del instituto de prescripción” de todas las piezas separadas en las que había sido desgajado ese macroprocedimiento.



La explicación a ese cambio de postura habría aflorado 17 años después de que se produjera. El letrado ha contado a los investigadores que, tras la retirada de Ausbanc como acusación, Pineda se convirtió en uno de los mejores aliados de Botín. No solo dejó de acusarlo en el caso de cesiones, sino que a partir de ese momento empezó a defenderlo. En 2002, por ejemplo, Pineda obligó de nuevo a sus abogados a reiterar la petición de archivo del procedimiento contra el Santander. Y mantuvo esa línea en los años siguientes, utilizando todas sus publicaciones para amplificar los argumentos de la defensa del banquero.

El apoyo de Ausbanc a Botín no se ciñó únicamente al caso cesiones, según el antiguo empleado de Pineda. A partir del verano de 1999, Ausbanc se convirtió en un omnipresente defensor del banquero y aplaudía sus apuestas comerciales, respaldaba su gestión en el banco, atacaba a sus detractores e incluso le apoyaba en otros procedimientos judiciales, como en el caso de las pensiones millonarias que obligó al banquero a pasar de nuevo por la Audiencia Nacional. A la salida de una de las vistas, con todos los periodistas presentes, Pineda se lanzó a abrazar a Botín y luego se dirigió a los micrófonos para proclamar su inocencia.

El letrado relató a los investigadores y ha confirmado a El Confidencial que, tras esa buena relación, se estaba produciendo un incremento exponencial de los pagos que Santander realizaba a Ausbanc por anunciarse en sus diarios y revistas y patrocinar sus eventos, una sintonía que se ha mantenido hasta la actualidad y que ha convertido al primer banco español en uno de los mejores clientes del ‘holding’ de Pineda.

El hijo de Pineda trabaja en el banco

Los contactos han sido incluso laborales. Uno de los hijos de Pineda, Luis Pineda Cuadrado, que también pasó por Ausbanc, trabaja desde mayo de 2014 para el área de Corporate Investment Banking del banco Santander en Londres, la división encargada de conceder los préstamos para grandes operaciones. Además, Luis Pineda Jr. ha participado en actos organizados por Ausbanc en calidad de representante del Banco Santander.



Además el antiguo letrado de la asociación manifestó ante los investigadores que siempre ha pensado que, tras la orden de Pineda para retirar la acusación en el caso de las cesiones de crédito, existió algún tipo de acuerdo económico. Llegó a esa conclusión por la forma repentina en que se produjo el cambio de criterio, la posición que adoptó Ausbanc a partir de ese momento y la existencia de otros episodios similares en los que la asociación de consumidores había recibido dinero por giros idénticos. Aseguró además que el respaldo del Santander permitió a Pineda reforzar su posición en las negociaciones que mantuvo posteriormente con otras entidades para tratar de cerrar acuerdos económicos similares.

Sin embargo, el antiguo abogado de Ausbanc también reconoció ante los agentes que no tenía ninguna prueba de que se hubiera producido efectivamente un pago concreto por el cambio de postura en el caso cesiones. Pero eso es precisamente lo que quiere encontrar ahora el juez Pedraz, que considera que existen elementos suficientes para investigar ese primer episodio y va a ampliar las pesquisas para tratar de averiguar si hubo movimientos de dinero en torno a los giros procesales que están bajo sospecha.

El pago acreditado de Unicaja

El presidente de Unicaja, Braulio Medel / Archivo
El presidente de Unicaja, Braulio Medel / Archivo

Por lo pronto, la investigación ya ha permitido acreditar que Unicaja pagó un total de un millón de euros a Ausbanc y Manos Limpias para que retiraran la acusación contra el presidente del banco, Braulio Medel, en el caso de los ERE. La última entrega de dinero, de más de 400.000 euros, se realizó antes de que Manos Limpias pidiera oficialmente el pasado marzo al Juzgado que instruye el caso la absolución inmediata de Medel, como recoge el auto que envió a Pineda y al secretario general del sindicato de funcionarios, Miguel Bernad, a prisión provisional.



Pese a la retirada de Ausbanc del proceso, la jueza Teresa Palacios llegó a sentar a Botín en el banquillo en 2006, apoyándose en otras dos acusaciones populares pero en contra del criterio de la Abogacía del Estado y la Fiscalía, que pidieron el archivo de la causa. El juicio, sin embargo, se suspendió pronto. La defensa del banquero logró que el Tribunal Supremo dictaminara que una acusación popular no tiene capacidad suficiente para abrir un juicio oral con la oposición del Ministerio Público, sentando las bases de la ya conocida como doctrina Botín. Las acusaciones recurrieron la decisión del Supremo al Tribunal Constitucional, pero en septiembre de 2012 renunciaron a seguir impulsando el procedimiento, tras llegar a un acuerdo secreto con el bufete que representaba a Botín.